EL TURISMO SOCIAL ARGENTINO
Por **AMTDYC** | Publicado el: 14 enero, 2026 - 13:13
PRIMERO UNA CURIOSIDAD
Uno de los primeros en utilizar la palabra “turista” fue Émile Maximilien Paul Littré, célebre filósofo y lexicógrafo francés, autor del Diccionario de la Lengua Francesa, y lo usó, casi peyorativamente, para calificar a los jóvenes de la burguesía adinerada de Gran Bretaña surgida con la Revolución Industrial que viajaban imitando el “grand tour”.
El grand tour era una gira que los jóvenes de la nobleza realizaban por Europa y que tenía como finalidad conocer el arte clásico y del Renacimiento, aprender lenguas extranjeras y establecer relaciones entre las personas de la aristocracia europea. Para ello recorrían varios países, entre los cuales eran imprescindibles Francia e Italia. El viaje duraba meses, incluso años, y el muchacho en cuestión iba acompañado de sirvientes y de un instructor culto que, que no solo lo formaba en las artes, sino que velaba por su buen comportamiento.
Con la aparición de nuevas formas de producción y la evolución del comercio, surgieron los nuevos ricos que imitaban las costumbres de la nobleza. Eso motivo lo que Littré definió como “tourist” y también a una nueva subclase social: los snob, derivados del “sine nobilitate”, literalmente “sin nobleza” con el que se calificaba a estos nuevos ricos al ingresar a estamentos otrora exclusivos de los nobles.
DESPUES ALGUNOS DATOS
En 2026 se cumplen 30 años del histórico congreso del BITS, Buró Internacional del Turismo Social, ( hoy ISTO ), del que surgió la “ Declaración de Montreal”, que proclamó la importancia de promover un turismo de desarrollo y de solidaridad.
Desde esa perspectiva se buscó que el turismo no sea visto como algo lujoso y suntuario sino como un derecho fundamental.
Basado en antecedentes tales como la Declaración Universal de Derechos Humanos, que reivindica el derecho al descanso y las vacaciones, y también el Pacto Internacional de Derechos Económicos y Sociales se trabajó para imponer esta mirada del turismo, y hoy, podemos decir, que esta actividad es un pilar del desarrollo sostenible, que impulsa la integración, la protección del medio ambiente, el crecimiento económico, crea puestos de trabajo genuinos y promueve el intercambio cultural, los emprendimientos locales y artesanales.
En este contexto, el Turismo Sindical o Mutual se convirtió en uno de los baluartes del turismo social, contraponiendo una respuesta solidaria e integradora a los modelos económicos que ven la explotación del ocio con un enfoque meramente lucrativo. El turismo sindical creció defendiendo una visión de país donde el disfrute sea parte esencial de una vida digna para todo el Pueblo trabajador.
En nuestros días, comunidades enteras de la Argentina y del mundo, basan su economía en la actividad turística. Regiones como el Valle de Punilla y la Costa Atlántica, vieron crecer numerosos complejos vacacionales a partir de la decisión del Movimiento Obrero de involucrarse en estas iniciativas y poner al servicio de sus afiliados, instalaciones de primerísimo nivel, pensadas y diseñadas para el descanso, el esparcimiento y la recreación.
FINALMENTE, UNA AFIRMACION
El Turismo Sindical ha dado sobradas muestras de ser un instrumento válido para reivindicar y jerarquizar el derecho al descanso. Y es un bastión que resiste ante el avance de quienes con una mirada netamente mercantilista pretenden que vacacionar con dignidad sea un privilegio de pocos, y no una conquista de las mayorías.